PUEBLOS ORIGINARIOS
Mucho antes de la llegada de los europeos, el sauce criollo ya formaba parte de la vida cotidiana de diversos pueblos originarios de América del Sur.
En distintas lenguas indígenas recibió nombres propios. Entre ellos se encuentran:
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Raiwe o Reiwe en mapuzungun
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Treique (también escrito cheique, reique o treyque), pueblos originarios Chile / Argentina
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Waik en lengua tehuelche
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Yvirá pukú en guaraní
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Wayaw en quechua
Estos nombres reflejan el profundo conocimiento que las comunidades tenían de la flora del territorio y de sus usos.
El sauce criollo era valorado por la calidad de su madera, la cual se utilizaba para fabricar herramientas, utensilios, estructuras simples y diferentes objetos de uso cotidiano. Además, en algunos lugares, su corteza y sus ramas formaban parte de prácticas tradicionales vinculadas al trabajo artesanal y al manejo de los recursos del bosque.
La presencia abundante de estos árboles a lo largo de los ríos quedó registrada en la toponimia indígena. Por ejemplo, el río Negro era conocido como “Waik Leufú”, el río de los sauces, una referencia directa a los extensos bosques ribereños en galería que acompañaban su curso.
